Pequenas correccións a un libro do compañeiro Carlos Taibo

Está claro que o compañero Carlos Taibo leva moitos anos facendo un gran traballo de difusión das ideas libertarias, sendo o libro “Los olvidados de los olvidados”, un gran exemplo. Un libro conciso, didáctico e moi agradable de ler, pero na miña opinión presenta algún erro que convén aclarar.

Na sección titulada “El terrorismo anarquista” (sen ningunha dúbida a máis frouxa do libro) fala dos atentados dos anarquistas contra os gobernantes. Cando se refire ao asasinato do coruñés Eduardo Dato (si, para a nosa vergoña este canalla naceu en Coruña) afirma: “sobran los motivos para concluir, sin embargo, que este último pereció a manos de asesinos a sueldo”. 

É certo que se especulou moito coa posibilidade de que o asasinato de Eduardo Dato non fose cometido por anarquistas senón que o realizaron uns simples mercenarios; pero tendo en conta que aconteceu no ano 1921, que os pistoleiros do sindicato libre dirixidos por Martínez Anido estaban a matar obreiros sen parar e que anteriormente os anarquistas xa mataran a Cánovas del Castillo e a Canalejas, eu vexo moi viable que os “asasinos” si que fosen anarquistas. Algo doutra banda bastante comprensible dado o contexto histórico e o energúmeno que era o político en cuestión.

Posteriormente, segue con un parágrafo que directamente non hai por onde collelo:

“lo común es que los hechos que nos ocupan (actos terroristas) implicasen a personas no organizadas. Aunque el escenario social era terrible, y a buen seguro daba alas a las respuestas violentas, la mayoría de las instancias del disperso movimiento libertario permanecieron al margen de la organización de los atentados, cuando no criticaron agriamente éstos o pelearon por construir un discurso de corte manifiestamente pacifista. Téngase presente que en estos mismos años se expandía el pacifismo tolstoyano, que tenía en muchas de sus dimensiones un carácter libertario(…) en el mundo anarquista se empleó con frecuencia en esos años, y también con posterioridad, el concepto de “propaganda por el hecho”, que, pese a las distorsiones que padeció, tenía un carácter general que no justificaba su vinculación expresa y única, con el empleo de la violencia terrorista. Remitía, antes bien, a un sinfín de conductas posibles que incluían, a buen seguro, y por ejemplo, formas de desobediencia civil, huelgas o, sin más, actitudes que acarreaban un cuestionamiento de la moral imperante”.

Estas afirmacións encaixan bastante mal con toda a información que expoño a continuación.

Nunha carta de Kropotkin (que para nada pode ser considerado un revolucionario especialmente violento, máis ben todo o contrario) fala da importancia de complementar as folgas cos grupos secretos: “yo no veo otro campo de actuación para todos aquellos que no pueden incorporarse a grupos secretos que el de agruparse bajo las banderas de la Internacional huelguista. Es sólo en ésta donde se podrán agrupar las fuerzas obreras, la masa(…) esto por un lado. Por otro, los grupos secretos se encargarían de organizar la conspiración obrera: hacer saltar una fábrica, “tranquilizar” a un patrono o a un capataz, etcétera, lo que reemplazaría con ventaja la propaganda de los congresos”.

Malatesta estaba completamente dacordo con Kropotkin nesta dualidade (coexistencia dunha organización de masas como a Internacional con outra organización secreta ó estilo das alianzas segredas promovidas por Bakunin) engadíndolle una terceira, unha liga revolucionaria “formada por todos aquellos que, aun teniendo programas diferentes, concuerdan en la necesidad de venir a las manos lo más pronto posible”.

Como se pode ver, tanto Kropotkin como Malatesta eran partidarios da creación de organizacións revolucionarias secretas non precisamente pacifistas, pero máis claro foi aínda o revolucionario italiano cando foi preguntado por un xornalista de Le Figaro, o 29 de outubro de 1892, sobre a súa opinión acerca dos actos terroristas anarquistas máis recentes. Malatesta afirmou que aprobaba que se atentase contra un maxistrado (referencia á bomba de Ravachol no edificio do xuíz do caso Clichy, xuízo contra anarquistas nun enfrontamento con policías tras a manifestación do 1 de maio), que deploraba que no atentado da rúa de Clichy resultasen feridas persoas alleas aos feitos, e que non tiña ningunha reserva respecto a a explosión do restaurante Véry, porque era admisible facer saltar a colaboradores da policía (atentado no devandito restaurante a véspera do xuizo a Ravachol, porque o camareiro foi o que o delatara). Se me permitides un inciso, que ninguén probe a facer declaracións similares hoxe en día. No ano 1892 podíanse dicir cousas que a día de hoxe serían impensables.

De Bakunin non fai falla falar porque xa é coñecida a súa estrechísima amizade co nihilista máis zumbado da historia ( Nechayev), por fortuna logo renunciou del ó comprobar que estaba como as maracas. Bakunin foi o gran ideólogo das organizacións secretas que obviamente non estaban inspiradas no pacifismo tolstoiano.

Se imos ó Congreso anarquista de Londres de 1881 atopamos que: “Los representantes de los socialistas revolucionarios de los dos mundos reunidos en Londres el 14 de julio de 1881, todos ellos partidarios de la destrucción integral por la fuerza de las instituciones actuales políticas y económicas, han aceptado esta declaración de principios(…) considerando que ha llegado la hora de pasar del periodo de la afirmación al de la acción y de añadir a la propaganda oral y escrita, cuya ineficacia está demostrada, la propaganda por el hecho y la acción insurreccional”.

Por si non queda clara a postura asumida pola Internacional, máis claro todavía nesta declaración:

“Es estrictamente necesario hacer todos los esfuerzos posibles para propagar mediante actos la idea revolucionaria y el espíritu de revuelta en esa gran fracción de la masa popular que no toma todavía parte activa en el movimiento y se hace ilusiones sobre la moralidad y la eficacia de los medios legales.

Saliendo del terreno legal, en el que por lo general se ha permanecido hasta ahora, para llevar nuestra acción al terreno de la ilegalidad que constituye el único camino hacia la revolución, es necesario recurrir a los medios que estén en conformidad con este propósito (…)

Puesto que las ciencias técnicas y química (a fabricación de artefactos explosivos, por si alguén se despista) han rendido ya servicios a la causa revolucionaria y están llamadas a rendir todavía más en el futuro, el congreso recomienda a las organizaciones e individuos que forman parte de la Asociación Internacional de los Trabajadores que den una gran importancia al estudio y la aplicación de estas ciencias como medio de defensa y ataque”.

Indo a Coruña, atopámonos o Corsario (principal xornal anarquista da cidade) que dixo que Santiago Salvador (o zumbado do atentado no Liceo que matou a 20 persoas pero que tentou matar a todos os asistentes ó teatro) soubera morrer “con la dignidad y entereza de los héroes” e que “si la sangre de los mártires es semilla de adeptos, dispongámonos a dar la batalla a la sociedad criminal que con sus furores inunda la tierra de héroes”.

Creo que é suficente para amosar a inexactitude destas teorías do compañeiro Taibo:

“lo común es que los hechos que nos ocupan implicasen a personas no organizadas. Aunque el escenario social era terrible, y a buen seguro daba alas a las respuestas violentas, la mayoría de las instancias del disperso movimiento libertario permanecieron al margen de la organización de los atentados, cuando no criticaron agriamente éstos o pelearon por construir un discurso de corte manifiestamente pacifista. Téngase presente que en estos mismos años se expandía el pacifismo tolstoyano, que tenía en muchas de sus dimensiones un carácter libertario”.

Agora imos desmontar estoutra teoría:

“en el mundo anarquista se empleó con frecuencia en esos años, y también con posterioridad, el concepto de “propaganda por el hecho”, que, pese a las distorsiones que padeció, tenía un carácter general que no justificaba su vinculación expresa y única, con el empleo de la violencia terrorista. Remitía, antes bien, a un sinfín de conductas posibles que incluían, a buen seguro, y por ejemplo, formas de desobediencia civil, huelgas o, sin más, actitudes que acarreaban un cuestionamiento de la moral imperante”.

Parece que a primeira vez que se empregou devandito termo foi nun artigo da federación do Jura da Internacional en 1877. No libro “La daga y la dinamita” de Juan Avilés Farré da que extraín toda esta información (moito non mo currei, a verdade) dise: “el artículo no aludía en absoluto a hechos terroristas, sino a sendas manifestaciones que habían tenido lugar en Kazán (Rusia) y en Berna (Suiza) y sobretodo en la insurrección del Matese, o de Benevento, que ya hemos comentado. Su argumento era que los protagonistas de tales actos de desafío a las autoridades no habían esperado iniciar con ellos una revolución, sino que los habían concebido como actos de propaganda”.

 Ata aquí poderíase dicir que é parcialmente certa a afirmación de Taibo, xa que a propaganda polo feito empezouse aplicando a manifestacións e insurreccións, pero como todos sabemos, este concepto non tardaría en ser case sinónimo de sabotaxes e actos terroristas. Como diría o xornal La Revolté (xornal creado por Kropotkin e dirixido posteriormente por Jean Grave, sen ningunha dúbida un dos diarios máis representativos do anarquismo internacional da época):

“Por esta expresión de “propaganda por el hecho”, las tres cuartas partes de los camaradas (estimación muy prudente añadiría yo) sólo entienden actuaciones a mano armada, ejecuciones de explotadores, incendios de establecimientos industriales, etcétera. Habiéndose desarrollado el movimiento anarquista en el momento en que los terroristas rusos libraban su admirable guerra de represalias contra su autócrata, se ha impregnado un poco de esta manera de actuar y debido a esto para muchos compañeros el ideal sería copiar el movimiento ruso. Cierto es que si ese  movimiento se pudiera establecer y tener una actividad continua, sería admisible y ofrecería un inmenso instrumento a la propaganda de la ideas(… ) pero sería, creemos, perderse en la ilusión y la utopía el creer que actos semejantes pueden convertirse en objeto de una propaganda razonada, activa y continua; sería perder el tiempo obligarse a copiar servilmente una propaganda cuando se actúa en un medio diferente y no se tienen los mismos medios de acción”.     

Se a este texto engadímoslle o comunicado da Internacional anteriormente citado no que dicía “ha llegado la hora de pasar del periodo de la afirmación al de la acción y de añadir a la propaganda oral y escrita, cuya ineficacia está demostrada, la propaganda por el hecho y la acción insurreccional” creo que é evidente que a propaganda polo feito non tiña moito que ver co pacifismo tolstoiano. Non é a miña intención ridiculizar ao xenial novelista ruso, pero na miña opinión, de anarquista tiña máis ben pouco e, sobretodo, estou convencido que a súa influencia no anarquismo de finais do século XIX e principios do XX, foi entre escasa e nula.

Como conclusión, dicir que é certo que os atentados máis salvaxes como o do Liceo de 1893 (por poñer o exemplo máis absurdo) xeraron grandes polémicas dentro do movemento libertario internacional. Mesmo houbo algún anarquista, os menos, que condenou sistemáticamente a realización de atentados e sabotaxes chegando a autodefinirse como pacifista, algo á miña entender difícil de comprender dado o contexto histórico. Pero é evidente que a corrente maioritaria do anarquismo apostou a partir dos anos 80 por métodos bastante máis contundentes. Entre os defensores destas prácticas “terroristas” atopábanse os dous grandes teóricos anarquistas da época, Kropotkin e Malatesta, ( Bakunin xa estaba morto, morreu en 1876) e deuse a paradoxa de que tiveron que loitar contra vento e marea para que seus compañeiros tamén  recoñecesen a importancia de manter unha organización pública, máis ou menos legal ou polo menos alegal, máis centrada nas folgas e na loita obreira, na propaganda e na difusión das nosas ideas para poder chegar ás masas. Os anarquistas vían que esta forma de loita, ademais de favorecer a represión estaba a resultar ineficaz, polo que durante moitos anos triunfou claramente a tese máis ilegalista.

2 thoughts on “Pequenas correccións a un libro do compañeiro Carlos Taibo

Deixa un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.