El valor de los cristales

Unos pobres cristalitos amanecieron rotos. Al parecer sufrieron mucho, a juzgar por el horror levantado entre políticos biempensantes y ciudadanos respetables. Debieron de pasarlo realmente mal cuando unos crueles desaprensivos decidieron golpearlos con saña y nocturnidad. No como los okupas a los que les abrieron las cabezas a porrazos, eso es mucho más normal y exento de crueldad. Todo el mundo sabe que apalear perroflautas es un acto de lo más respetable dentro del estado de derecho. Pero los pobres cristalitos, esos sí que debieron sufrir lo indecible en su agónico martirio. Además es por todos conocido que nuestro sistema democrático se sustenta mucho más en cristalinos escaparates que en las aporreables cabezas de las chusmas disidentes.

Porque romper cristales es un acto de violencia, mientras que desalojar Centros Sociales a golpe de porra y gas pimienta es un ejemplo de filantrópico compromiso ciudadanista. Quizá las okupas deberían de haber puesto la otra mejilla… así quedarían ambas mejillas compensadas con otros nueve puntos de sutura.

Ya les vale tomarla con los cristales! Que horrenda desfachatez! Si aún hubieran “no cargado” contra Rocío Fraga, contusionandola, gaspimentandola y abriéndole la cabeza, la respuesta habría sido mucho más proporcionada… aunque quizá no vale lo mismo la cabeza abierta de un político que la de quince perroflautas apaleados. Es un lío esta aritmética biempensante de educación para la ciudadanía.

Porque cuando se ahogan los sinpapeles en el estrecho no es violencia, como tampoco lo es cuando se mueren mientras corren con la policía “del cambio” a sus espaldas. Que te echen de tu piso después de haber sido engañado por un banco rescatado por el estado tampoco es violencia. No lo es tampoco no poder alimentar a tus hijos por falta del trabajo cuyo derecho te garantiza la constitución. Destruir con sangre y porrazos los espacios liberados, gestionados de forma libre, horizontal y participativa evidentemente tampoco es violencia, si no la política del cambio. Al parecer la violencia es romper unos pocos cristales en respuesta desesperada a la monolítica y opresiva no violencia del estado.

Cerremos filas contra la violencia y demos-cracias al señor! No vaya a ser que un día de estos se nos suban las sillas a las mesas.

C.R.

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