Un Mosso recoñece que a policía busca machacar ós manifestantes de forma sistemática

Moitos de vós xa oiriades falar do síndrome de Sherwood. Trátase dun Proxecto Fin de Master de David Piqué i Batallé, Comisario Xeral dos Mossos d’Esquadra, realizado no 2009.

https://15mpedia.org/w/images/d/df/Pique_david_master.pdf

O obxectivo deste traballo é o de cargarse o movemento okupa do barrio de Gracia de Barcelona. O traballo enteiro non ten desperdicio, pero neste artigo voume centrar en como él mesmo recoñece, que en España a policía se convirte nunha auténtica mafia sen escrúpulos que busca exterminar ao inimigo (neste caso os okupas) “como castigo, como exemplo e para evitar a vinganza”. Para conseguir tal fin, non dubidan en: provocar enfrontamentos o máis violentos posibles coa intención de que haxa feridos e detidos, realizar detencións pouco xustificadas e nada pacíficas, realizar redadas mal feitas e con trato humillante coa finalidade de provocar unha batalla campal, acorralar a manifestantes para machacalos, provocar que se descontrole a violencia entre manifestantes e policías, non lles preocupa ferir a vítimas inocentes, actúan con contundencia esaxerada e realizan detencións masivas por unidades policiais pouco disciplinadas, vengativas e provocadoras, e realizan montaxes policiais para danar a imaxe dos activistas, aos que imputan delitos comúns cando en verdade se lles persegue polos ideais que teñen.

Todas estas aberracións aparecen no apartado 6 do traballo de David Piquei, no que fala das políticas públicas dispoñibles. Unha delas é a de Miyamoto Mushasi, un samurái nado no século XVI que defendía que “ao inimigo débeselle exterminar, como castigo, como exemplo e para evitar a vinganza”. Mirar o que di este Mosso:

“por desgracia nos encontramos ejemplos de la aplicación de esta doctrina (la de Miyamoto Mushasi), algunos de ellos recientes. En este caso no hay estudio del terreno, no importa, que lo escoja el enemigo. Tampoco hay acciones previas para disminuir la capacidad de hacer daño o provocar daños del rival, cuanto más fuertes se vean, más valientes se sentirán y más enfrentamientos habrá, que es lo que se busca. Si no hay enfrentamiento no hay heridos ni detenidos. En esta situación la policía concentra muchas fuerzas en pocos lugares y fuera de la vista de quienes posteriormente serán atacados. Incluso si la concentración o manifestación, que es lo que estamos hablando, no se prevé bastante violenta, se puede llegar a provocar un poco, con detenciones poco justificadas y nada pacíficas unos días antes para calentar el ambiente. También se pueden hacer “redadas” preventivas a los lugares donde se encuentran habitualmente personas cercanas a la ideología de los convocantes con la excusa de buscar drogas o lo que sea necesario. La “redada” estará especialmente mal hecha y con trato humillante para encender más los ánimos, si es necesario. La consecuencia previsible de estos comportamientos previos y el diseño del dispositivo policial, es que acabará con una “batalla campal”.

Además de la estrategia previa, en cuanto algún grupo descontrolado empieza las acciones violentas, las unidades de policía ni se mueven y cuando la violencia empieza a ser generalizada, la actuación policial se retrasa deliberadamente hasta que los daños producidos son socialmente inaceptables. Es entonces cuando se producen las cargas policiales que en ningún momento quieren ser disuasoria, no se disimula. Se va directamente contra los manifestantes, que ya son considerados vándalos, y se les ataca con suficiente velocidad para que no dé tiempo a la fuga y se provoque el enfrentamiento físico. En este estadio, los manifestantes atacan a la policía con todo lo que tienen y que les ha dejado tener, realmente se están defendiendo, pero no lo parece. Han sido acorralados.

La violencia entre agentes y manifestantes se desata, se personaliza y se descontrola. Es lo que se quiere. Comienzan a aparecer víctimas inocentes – daños colaterales se dice ahora-Los que han rehuido el enfrentamiento, se encuentran con el resto de unidades policiales que los cierran el paso y que no hacen detenidos – prisioneros -, la dispersión no es voluntaria , es a golpe de defensa (porra) y cualquier atisbo de resistencia es contestada con contundencia exagerada y detenciones masivas. En las batallas de la antigüedad, era cuando se envía a la caballería a perseguir a los que huían mientras la infantería extermina a los que se han rendido en el campo de batalla. Lamentablemente, esta táctica no es exclusiva de regímenes totalitarios, también se da con demasiada frecuencia en muchas democracias occidentales. Quizás puede ser debido a dos factores: Una estrategia política que no considera otra opción que no sea la visión del problema como un conflicto de orden público y el otro, en la que se encarga el control de la calle y los manifestantes / activistas a unidades policiales poco disciplinadas, vengativas y provocadoras”.

Máis adiante, no punto 7, fala do plan de acción a seguir para acabar co movemento okupa de Gracia. Trátase dun plan de 5 fases, a nós agora nos interesa a 4ª. O título non deixa lugar a dúbidas: Ataque ao corazón de Sherwood e detención ou descrédito dos posibles Robin Hood:

“Pasado un tiempo prudencial, donde se compruebe que todos los individuos o grupos posibles se hayan acogido a las nuevas reglas del juego, es el momento de ir a por los “irreductibles” y empezar a aplicar la ley en toda su extensión. En nuestra metáfora, dar privilegios a los “institucionalizados” y empezar a cortar árboles del bosque.

Como la resistencia de algunos sectores es previsible, habrá que actuar con contundencia sobre los instigadores de las protestas que se puedan llevar a cabo. Pero en este caso, esta actuación no se hará exclusivamente desde la óptica del orden público, que también, sino desde la investigación criminal. Se deberá procurar la detención selectiva de los líderes para imputarles delitos comunes y evitar la condición de “mártir”.

 A más protestas, más detenciones, hasta acabar con el poco apoyo del que dispongan, sobre todo si comprueban los “privilegios” que se pueden conseguir con una adecuada integración al sistema, sin renunciar a algunos de los postulados que los inspiran”.

Xa sei que non digo nada que non saibamos os que adoitamos ir a manis, pero tal vez sirva para abrir os ollos a algunha persoa que aínda anda algo despistada. Evidentemente isto non o vai a investigar nin a Audiencia Nazi- onal nin ningún outro xulgado. A policía ten dereito a saltarse as leis e vulnerar os dereitos humáns máis elementais, sempre que o estime oportuno.

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